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domingo, 31 de julio de 2011

swan lake

Este fin de semana, después de varios días de malestar emocional... encontré un ballet que vi en vivo hace 11 años en Londres y que recuerdo qué en aquel entonces... me cautivo de tal forma que por mucho tiempo no pude quitármelo de la cabeza... En el Swan Lake, algo encontré en ese momento que no tenía claro, sin embargo soñaba con el. Una vez lo vi en televisión y lo grabé en VHS pero recuerdo que tenía que salir de casa y lo deje grabando, así que se grabo con comerciales y no alcanzó la cinta para grabar el final. Muchas veces lo vi y lo vi y lo volví a ver... pero... no había visto el final desde hace 11 años. Y ahora que lo encontré de forma digital, lo baje a mi computadora... y fue tal mi emoción que me dispuse inmediatamente a verlo. No sé si es por las emociones vividas en estas semanas o por el famoso medicamento en mi corteza cerebral. pero no pude para de llorar en todo el ballet... 2 horas de imágenes que evocaban mis sueños de niño y sin mucha claridad consciente.
Y cuando finalmente el personaje central de la historia, el príncipe enloquece... ve como los cisnes matan a su cisne blancol... entonces cae muerto, y del fondo, arriba de la cabecera de su cama aparece la imagen de ese mismo cisne con él mismo en brazos pero cuando tenía 9 años buscando la protección de un cisne blanco... un ser con alas... Me cogió de sorpresa esa imagen, pues es uno de los sueños recurrentes que siempre he tenido desde que era un niño de entre los 9 y los 12 años... Esa es la razón por la que siempre he pintado seres con inmensas alas, seres alados que acompañan mis largas noches... Encontré en el ballet una imagen que pinté, casi de memoria, y que refleja mucho de las emociones actuales, y que por primera vez en mi vida creativa, no quiero mostrar a nadie, mucho menos sacar de mi estudio... Es tan reveladora, que me asusta y me avergüenza. Aun no la termino... me ha provocado tanto desasosiego que una de estas mañanas le puse una sabana encima para no verla... y finalmente después de haber visto de nuevo el ballet, termine por quitarla del caballete y guardarla, así, sin terminar, sin firmar, sin concluirla... No hay apuntes de esta pieza... y no sé, por lo menos ahora mismo, si la terminaré o un día de estos, sencillamente le ponga acrílico blanco encima.

Matthew Bourne es sin duda un coreógrafo excepcional, al menos para mi lo es... y esta obra coreográfica me habló directamente y toco mi corazón. No sé de dónde le vienen a él esas imágenes, pero lo qué sé es que estoy muy agradecido por haberme visto reflejado en algo tan distante, aparentemente, tan alejado de mi. Y que le dio cierta claridad a mis pensamientos y emociones. Gracias Sr. Bourne.