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sábado, 25 de mayo de 2013

Elefantes rosas.

Casi cumplo 3 años de tomar un medicamento que se llama efavirenz, me ha provocado de todo; alucinaciones, hipersensibilidad, tristeza, miedo, mal humor, exaltación de mis sentidos, insomnio, y también, sueños vividos que en la mayoría de las veces disfruto muchísimo, pues es como entrar en una cabina del tiempo y puedo convivir con gente de mi pasado y mis muertos, como si hablara con ellos en un café.  Hay quien me dicen.  que no tengo por qué "padecer",  estos efectos y que debería pedir que me lo cambiaran. Pero... sé que es "quemar un cartucho" y limitar mi tiempo, o al menos eso pienso yo. Así que he tenido que aprender a vivir con esto, con el miedo constante, con la exaltación de mis sentidos, con los sueños y las emociones a flor de piel. Y en muchos casos, con el sueño constante durante el día y el desgano. Trato en lo posible sacarle el mejor provecho... y lo mejor de todo es que me mantiene "sano" como se puede estar en mi condición
 Pero en diciembre pasado, mi amigo-cliente Eduardo, me regaló un medicamento que en USA se da como complementario al tratamiento qué contiene la substancia activa de la marihuana,  se llama marinol. Y aun que me he resistido a tomarla por miedo a depender de ella, cuando tengo insomnio y que me dan altas horas de la madrugada, me tomo un par de pastillas, para tratar de dormir. Los efectos son; somnolencia en el día, vista nublada, aletargamiento y bien estar... 

Puedo lidiar con esto, afortunadamente no tengo un horario fijo que cumplir, y si me siento cansado me tiro a la cama, y sueño, y duermo profundamente. 

Sin embargo en días pasados, me sucedió algo que no había pasado en todo el tiempo que tengo combinando estos medicamentos.  Uno de los miércoles que tenía que levantarme para ir al grupo, a dar clase y soporte emocional" a  mis compañeros, tuve insomnio antes y me tomé dos pastillas a las 4:30 de la mañana, para poder conciliar el sueño... Me levanté a las 8 de la mañana y tome café con un croissant con chocolate, para despertar, y sucedió...
Salí a la calle, y comencé a sentirme muy mareado, y totalmente dentro de mi. Comencé a mirar todo con una luz intensa, a sentir qué el tiempo se detenía, a ver todo en cámara lenta, a sentir el sol radiante sobre mi rostro y a llenarme de una intensa alegría... caminé y caminé, y caminé por largas horas (en realidad, sólo fueron 10 mins qué es lo que hago hasta el metro) o al menos eso sentía yo... Me subí al convoy y sentía que había pasado mucho tiempo y yo no avanzaba, fue cuando me dí cuenta, que estaba drogado... Y me sentí feliz... 

En mi clase con el grupo, llegué con tanto ánimo que me preguntaban, qué me pasaba, yo sólo reía y reía y dibujaba y hablaba... y fue cuando comencé a hacer estos apuntes de elefantes cayendo y volando y a bromear con los elefantes rosas... Me reí tanto y vi cuan divertido eran mis dibujos que me dieron ganas de hacer un auto retrato con elefantes rosas que se llame "sueño de marinol", en contraste con la pieza qué hice hace 3 años cuando estuve muy enfermo. Pero esta vez, celebrando la vida, celebrando el goce de vivir, aun con estos "malestares" pero que sin duda me hacen sentir que he tenido una segunda oportunidad para replantearme mi existencia y para encontrar mi lugar en este planeta, al menos... los años que me queden que espero... sean muchos, muchos más.