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viernes, 10 de enero de 2014

Una pieza sale de casa

Cuando era más joven, a veces me costaba entender cual era la finalidad de que hubiese fundaciones qué tuvieran colecciones de arte, sin embargo, siempre estuve dispuesto a colaborar con ellos, así fue cuando conocí a la Fundación Pascual qué ahora que he visto que expone una de mis piezas me da tanto gusto ver que la obra sigue teniendo vida y vigencia en  otros sitios, porque algo me pasa cuando pinto un cuadro. Hay una emoción que es lo que motiva hacerlo, lo que motiva estar  días enteros trabajando una pieza, algo que en cuanto termino con ella, se queda ahí y me vacío, me vacío de esa emociones y esa necesidad. Cuelgo la pieza en casa un tiempo para regodearme de ella, si hay una exposición, sale... y al regresar, si regresa, , la empaco y la guardo hasta que hay un comprador que viene por ella. Y entonces todos mis cuadros almacenados se convierten en un archivo de emociones guardadas, ahí, apilados uno sobre otro en un rincón de casa. Pero si la pieza se donó o se intercambió con alguna Fundación... las cosas son diferentes, por que salen totalmente de mi vista y de mis archivos... incluso es diferente a cuando hay un comprador que se las lleva. Por que logro verlas expuestas en un contexto diferente y a veces medio sacralizado. Y me topo de frente con esas emociones que ya no sentía, que ya no recordaba y que son tan distantes. Eso me pasó en la exposición pasada de Fundación Pascual, cuando Rocio me preguntó que pensaba cuando pinté ese cuadro... No lo sé -dije yo-, pero sin duda, era yo, otra persona.

Éste cuadro que ahora sale de casa, "Vírgenes Consagradas" se va a la "Colección Ogli" Una colección que me consta lo mucho que ha tenido que trabajar para hacerse de su acervo, es un sólo individuo, es el Dr. Toño Cedeño, amigo mio desde hace muchos años... es él quien solventa la colección mediante intercambio de lentes por obra con los artistas. Es una pieza que pinté en 2004, un año de muchas rupturas emocionales y muchos cambios  en mi vida,  fue un año que marcó la pauta de muchas cosas y de mis pensamientos que me llevaron a vivir situaciones que tuve que pagar en 2010. Es una obra que se expuso en el "Palacio Postal" de Ciudad de México, un edificio hermoso del porfiriato y dónde además, expuse con reconocidos artistas de mi país, una pieza catalogada, un cuadro que representa a una amiga que se convirtió en un icono de mi obra, por la cercanía y la amistad que nos teníamos. Un cuadro que Gilberto rasgó, piso y que yo tuve mucho tiempo colgado en casa en lo que considero el sitio de honor de mis cuadros. Hoy se fue a la colección de Cedeño... y estoy seguro que pronto la veré en alguna exposición de él y me enfrentaré de nuevo cara a cara a todas las emociones que guarda esa pieza. Me da mucho gusto que sea así... que entré a ese acervo, que se mantenga viva, que esté lejos de mi.

Hoy vienen también por el retrato de la nieta de Sol... me gusta que mis piezas se vallan de casa, en poco tiempo también saldrá la Virgen que pinté en diciembre y estoy seguro que todo eso me hará sentir muy bien. Sé que es como vivir un poquito en los rincones de las casas de los coleccionistas y en las Fundaciones. Y al mismo tiempo, es liberarme  de tantas emociones, mismas que a veces... me ahogan.