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domingo, 2 de marzo de 2014

Finalmente... llegó.

 La verdad, no creí que viniera, pero, me llamó a las 2 de la tarde, diciéndome que venía al estudio. Yo había dedicado toda la mañana a limpiar y a ordenar un poco la casa. Así que en cuento llamó, me metía la ducha y me aliste.  Cuando llegó, se sorprendió muchísimo de la pieza. Me dijo que las fotos que le había estado enviando en nada se comparaban con verlo en vivo... Se le nublaron sus ojos, discretamente le dije que si quería una cerveza, así que salí por ella y lo deje que mirara sin mi presencia. Cuando regresé, era evidente que estaba descompuesto emocionalmente. No me imagino lo que siente al ver algo así, al verse a si mismo... y elogió mi trabajo. Eso me da muchísima confianza, saber que , si bien, me dijo que hiciera lo que yo creía correcto con la pieza. A él le esté gustando. 
La experiencia de trabajar con el modelo en vivo, es única. Jamás se comparará con unas fotografías... Puedo ver detalles que no alcanzo a percibir en las fotos. La interacción con ellos, siempre enriquece, aun que a decir verdad, en está ocasión, fui yo quien estaba hablando siempre. Él se tornaba muy pensativo, permaneció callado mucho tiempo y sólo de vez en vez, cuando se cansaba, que le daba un sorbo a su cerveza y jalaba una bocanada de cigarro, comentaba algo. La experiencia para mi es muy agradable. Me emociono al ver como poco a poco voy viendo el volumen en el cuadro, imitando sus formas. Por supuesto, lo que hago es siempre una interpretación de lo que veo.

Cuando trabajo así. Me doy cuenta de que necesito un espacio mucho más grande, un espacio que me permita ver con distancia el avance. Siempre que hay un  modelo en casa, tengo que mover muchas cosas. Tengo que sacar y re acomodar lo que hay para poder trabajar. Ayer tuve que mover el caballete al lado del estudio donde duermo, para que pudiera verlo... Fue hasta divertido mover todo, lienzo, tubos de óleo, pinceles, todo.... para que él, desde mi cama, estuviera en la posición que lo necesitaba. Trabajamos cerca de 6 horas seguidas sin parar, necesitábamos aprovechar la luz. La luz, que por cierto a esa hora del día, en ésta época del año, entra de manera espectacular a mi estudio... Fue un buen día de trabajo, de muchas cosas que realicé y me sentí muy satisfecho con eso.

Cuando ya no había suficiente luz, decidí parar. La luz artificial, no es la mejor... y moríamos de hambre. Además yo me sentía muy, muy cansado. quizás se me vino el cansancio de la semana. Cambié de instructor y horario en el gimnasio y éste me hizo trabajar mucho más... cosa que por supuesto agradezco, pero mi cuerpo lo resintió. Así que entre el hambre que sentíamos y mi cansancio... decidimos irnos a .comer-cenar... al merendero de Alma. Cenamos delicioso. el pidió un pozole de maciza y un sope. Yo una "gordita" si grasa y un pozole de pollo. Tomamos refresco. Para mi  fue el primero de la semana, Está bien. en toda la semana no como más nada que ensaladas con pechugas azadas, carnes azadas y atún... y muchísima agua. Un día que no hiciera la dieta del diaria, no le hace daño a mi cuerpo. 

Durante la cena, José Luis me contó, que es lo que haría al tener su cuadro en casa. Quiere hacer una recepción para el y sus amigos, los que estuvieron más cerca de él,  en el proceso más difícil de la enfermedad.  Vino bocadillos, cosas así. Quiere que esté yo ahí. Me  gusta esta clase de deferencias que algunos clientes y amigos hacen para mi, que quieran hacer algo especial para presentar el  cuadro a sus amigos. Siempre es muy halagador. 

Tengo pendiente un retrato de un par de amigos que por cierto, aun no recibo las fotos para comenzar a trabajar... Mientras... quiero terminar el cuadro de las manos extendidas que tengo en el otro caballete, mientras seca un poco el de José Luis,  para poder seguir trabajándolo.  Y por supuesto, seguir dibujando de ocioso como siempre lo hago... 

Anoche me metí a la cama muy temprano, me puse al alcance todo lo que me tengo que tomar antes de dormir, para no levantarme, apague celulares y todo... y sencillamente me recosté a leer y a escribir un poco en mi diario físico. Dormir junto a Uma, siempre es un re constructor de energía y bienestar. Hoy domingo, comienza una nueva semana, y me siento bien, descansado, alerta. y en paz.