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sábado, 1 de enero de 2011

Zipolite

Despúes de muchos años y de tanto pensar, finalmente logré conocer Zipolite, gracias a Dino, me hablaban tanto de ahí, tanto, que creo que tenía muchas expectativas y la verdad... ni es tan wow, ni tan no sé qué... me pareció que si me gustaría muchísimo pasar una larga temporada por ahí, pero me fastidió tanta droga, es increíble qué a cada paso que des los lugareños te la ofrezcan sin el más minino reparo... y no es que sea espantado o un santo, pero... no me gustó. Sin embargo, en la cabaña donde estuve con "Doña Chefi" me la pasé súper bien y me encantaría ir a encerrarme a pintar el mar, es un sueño que tengo y que ojala logre realizar, siempre he pintado el mar de memoria o de fotos, pero no en vivo y me encantaría inundar mis ojos de eso de pintar desde la terraza de esa cabaña que la encontré acogedora. Doña Chefi me preguntó si pintaría un mural y le dije que si, así que en buen día nos arreglaremos para irme un mes y pintarle su mural que claro, cobraré con hospedaje y esta vez si me llevaré a mis hijas que por cierto ya extraño muchísimo. será un buen espacio para estar, solo con ellas, mis lienzos y pinceles, y mis libros. Dino se porto más que bien, es atento, gentil cuidadoso y muy respetuoso de mi. Lo aprecio muchísimo y disfrute mucho su compañía. Fuimos a la "playa del amor", que nombre tan cursi para un espacio de arena entre rocas, bastante feito lleno de "gays"... me sentía como si estuviera en un bar ante tanta mirada furtiva y de búsqueda, lo único interesante para mi, fue que en las mañanas va de todo tipo de personas, familias enteras con niños, y ver esa naturalidad de la desnudes, me encantó. Tomamos el sol desnudos y al menos de mi parte muy concentrado en el mar, el aire y todo lo que yo sentía. la vista es hermosa... y el atardecer de verdad que te provoca muchas emociones juntas, me hace sentir tan ´pequeño ante la inmensidad de la naturaleza, lo dicho es como ver los ojos de Dios de frente y eso, siempre es un privilegio.
Para mi mala suerte, la tarde del 31 de diciembre, me sentí muy mal, tuve una reacción del medicamento y tuve mareo y vómito al punto que tuvimos que buscar un médico, Dino estaba muy asustado, pero yo siempre trate de estar en calma, haciendo mis ejercicios mentales para controlar el mareo... desgraciadamente no se me quitó y pase la noche de año nuevo en cama con todo dándome vueltas... pero aun con eso, muy agradecido de que estuviera ahí, de que cumpliera un ciclo más de vida de estar tan cerca del mar y de escuchar el oleaje... Dios me quiere sin duda. Es increíble todo lo positivo que se tornan los pensamientos con el placer de sentir el sol en la piel... me siento, más que optimista, más que conmovido ante tanta belleza, tengo inmensas ganas de pintar, sé que podré hacer muchísimas cosas a mi regreso y no tengo miedo de nada... ¿que me puede pasar? si Dios esta tan cerca de mi.

Pasaré la última semana de vacaciones en Puerto Escondido y la pasaré genial, al lado de Dino y del mar, claro.