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lunes, 29 de junio de 2015

Fundiendo mi tercera pieza.

Pasó casi un año para que pudiera llevarla a la fundición... desde antes que muriera mi hermana Blanca, la terminé. Y soñaba con poderla fundir... pero fundir una pieza siempre es más costoso que pintar un cuadro. Requiere  de muchas manos y de un taller mucho mas grande que el mio... Pero finalmente  logré fundirla... No me había dado cuenta que ésta pieza de alguna manera es un "pentimenti" pues usé el molde de la que hice hace 12 años. Cambié los rasgos y anexé las aleas que para entonces no sabía como resolver , pero bueno... la práctica y un chispazo de no sé qué, me hicieron poder resolverlo.  El jueves próximo le haremos la patina y quedará lista para, por lo pronto disfrutarla en mi estudio, hasta que tenga la exposición de septiembre.
Es curioso la manera en que se trabaja la escultura, hay varias manos en ella, hay que lijarla, taladrar  y soldar... Y por supuesto la ayuda de los maestros especialistas es muy importante. Yo, sólo metí mano a la hora de lijar y de definir algunas lineas de las alas y de los rasgos, para lo demás, se requiere del equipo de trabajo de la fundición. Incluso para la patina... poco podré hacer yo mismo, más allá de decir -más color o menos- no podré hacer nada. Dependo mucho de los demás para ello., si yo tuviera la herramienta y el espacio en casa para todo esto, mañana mismo la terminaba.

Ayer que conversaba con Diego sobre mis sentimientos al trabajara piezas viejas... me decía que le sorprendía mucho como una pieza nos podía significar tanto a los artistas. No sé si con todos es igual, pero en mi caso, siendo mi trabajo demasiado personal, lo es... No dejo de sentir cierta angustia cuando mis piezas salen de casa y cierta repulsión si regresan... después de estar tan "tocadas", tan comentadas... algo pasa en mi interior que me provoca no querer tenerlas de nuevo aquí.  Aunado a eso,  repintar una pieza vieja... las emociones se agolpan de una manera que no puedo controlar, comienzo a soñar situaciones, a sentir emociones que creí ya no tenía, comienzo a acelerar mi memoria reactiva... Y todo se viene de nuevo y de golpe. La única ventaja es que tengo mayor madurez para entender; cómo es que llegué hasta ahí. Y darme cuenta de ello... no me es muy grato.

No me arrepiento de nada de lo vivido, pero... no era necesario, habría sido mucho mejor no vivirlo, no permitírmelo, jamás experimentarlo... jamás... debí haberme querido mucho más... debí haber sido más importante para mi, yo mismo antes que cualquier otro... debí haber puesto mi seguridad e integridad por encima de cualquier otro... debió haber sido así. Por lo pronto, sólo me quedan algunas piezas que tengo que revisarlas y darles una solución plástica a lo que emocionalmente me ha estado haciendo ruido por todos estos años... Y Gil, debo disfrutar, esto que estoy haciendo ahora, para nunca más repetir tantas tonterías.