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jueves, 20 de febrero de 2014

Reencuentros y comienzo a pintar.

El fin de semana pasado, vino Lupita, una amiga de mi juventud. Recuerdo cuando trabajábamos juntos en un área de mi antiguo trabajo formal. Cuando llegué ahí, ella fue más que amable conmigo. Me enseño a usar los programas de computo necesarios para mi trabajo. Siempre se mostró dispuesta, siempre se mostró solicita a auxiliarme y convivimos muy de cerca. Tomamos cursos juntos, y fuimos camaradas y cómplices en muchas cosas. Han pasado muchos años desde entonces, y pocos encuentros. Pero de verdad que cuando hay amistad, cariño y amor fraterno, la distancia y el tiempo parecieran no existir. Nos pusimos al tanto de muchas cosas, de muchos entendidos y de muchas correrias... Ahora ocupa un cargo importante en el gobierno de mi país. Y eso es estoy seguro, fue ganado a pulso, por su capacidad y dedicación. Me dio muchísimo gusto recibirla en mi estudio. Y departimos unos pastelillos y fue generosa al darme una botella de vino, para degustar cuando yo estuviera solo. La pasé muy bien. y espero que se repita.
Después de mucho tiempo, de buscar literalmente tiempo para trabajar en ésta pieza. Completé la composición de Ícaro. Hoy haré la grisalla y me servirá para encontrar el volumen y corregir cosas que el carbón no me permite... Me queda claro que que no tendré al modelo en el estudio como yo creí. Así que trabajaré con todas las fotos que tengo y encontrar la proporción, no me será muy fácil, per sé que resultará.  Me habría gustado mucho más que él, el modelo, encontrará tiempo para estar aquí. Pero entiendo que no es fácil. Entiendo, que hay algo más grande que no alcanzo a comprender. Pero lo asumo.

En estos días han pasado muchísimas cosas, cosas que me provocan sentimientos ambiguos, sentimientos de tristeza, de coraje, y hasta de indignación. Supongo que tengo que trabajar en ello.