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viernes, 2 de diciembre de 2011

Desangelado....

La expresión pocas veces la he entendido, pero después de ayer, creo qué me queda claro... Se llevo a cabo el Día Internacional de la Lucha contra el SIDA, en l Clínica, y entre discursos poco interesantes y alabanzas mutuas de funcionarios qué se les olvida qué son nuestros empleados, se fue el evento, poca gente, aburrido y nada interesante. Hablo una persona "representante" de los usuarios de la Clínica qué en mi vida había visto y mucho menos recuerdo haber votado... en fin, entiendo qué son cosas más políticas qué sentidas... y eso es así. Todo transcurrió sin pena ni gloria, poca gente, pocos amigos. organice una exposición qué después de esto, me dí cuenta qué no debí meter mi energía ... pareciera qué no les importo a las autoridades la expo, no me dijeron nada y tan sólo cumplieron con proporcionarme mamparas para montarla. Invite a algunos amigos artistas a la expo, qué amablemente prestaron su trabajo, con toda la intención de hacer un llamado a los artistas qué viven con VIH a dejarse de esconder y dejar de auto discriminarse, no pude decir lo qué yo quería, y no creo que haya tenido ningún impacto la expo en nadie, qué pena.
Las únicas que fueron de mi familia fue Carmen y Nidya, qué al menos mi hermana Carmen, como maneja su tiempo cómo ella quiere, pudo ir, y estuve con mis amigos Marco, Gaby y Mario, además de Lulu y el Dr Ubaldo. y por ahi también cayó Alma, mi amiga del merendero de la vuelta de mi casa...
Comimos quesadillas en el consultorio de Lulu, y charlamos y reímos de tontería y media, siempre contentos, Marco critico como siempre, me sorprende su capacidad de análisis para ver cosas que yo ni pienso, y qué me doy cuenta qué no me interesa saber.
La pase bien, extrañando a algunas personas qué me son importantes, qué entiendo qué no tengan chance de moverse, extrañe al gran ausente, sé qué está trabajando mucho y me da gusto...
Terminé tan cansado qué llegué a dormir, y en mi cama, entre mis hijas Libertad y Uma debajo de esa cobija roja qué me regalaron, tuve un sueño, soñé que me paraba frente a una pintura muy grande, tan grande qué tenía qué alzar la cabeza para mirarla... era tan alta que me desmaye, y caí de rodillas frente a ella tumbándome hacia atrás, caí de espaldas... y dije su nombre en voz baja, lo dije articulando cada silaba y al escucharme me desperté.

Trabajé hasta tarde, en la pieza de Marco Luis, el retrato de Tamayo y mi cuadro grande... terminé de ver una serie de televisión que estuve viendo por Internet The L word, con un final muy malo... sintiendo un frio terrible en mi departamento. Detesto este final de otoño... detesto el frio. pero dentro de todo estoy tranquilo y contento, con lo qué estoy haciendo en los caballetes, y con el rincón donde duermo cobijado del amor de mis perras.