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lunes, 20 de agosto de 2012

Un chico Mijangos y La Siembra del santo

Con la sorpresa de que un amigo de Benjamín, que no conozco,  cuando se entero qué estábamos trabajando juntos, le dijo: "Ahh así qué eres un chico Mijangos" me doble de risa, jajaja No sabía qué pudieran llamarse así lo chicos qué han posado para mi. Esto se lo dijo una persona qué lee éste diario... (y yo que siempre creo que a nadie le interesa).
El sábado pasado estuvimos desde muy temprano trabajando. Benjamín vino a mi casa y después de desayunar unos ricos tamalitos con café y pan dulce, nos pusimos a trabajar. Hacía frio, fue un sábado prácticamente sin sol y a mi me asustaba un poco la idea de qué el se quitara la ropa, por aquello del frio. pero, siendo un chico sano y dispuesto, no paso nada... bueno, nada más  qué se le cerrara la garganta un poco. Como siempre él habla y habla, me cuenta sus aventuras y sus conclusiones de la vida, yo lo observo para darle los últimos detalles a esta pieza que ya me tenía emocionado. No sé cuanto tiempo paso, pero pude terminar la pieza, incluso colgarla en mi estudio para comenzar otras... benjamín estaba muy emocionado con esto, tanto qué me sorprendió, bueno, parece qué tengo qué trabajar mi falta de confianza en mi trabajo creativo... y como siempre, al final de una pieza, comienzo a ver todo lo qué pude mejorarla, y día con día qué la miro, mientras tomo café o hablo por teléfono, me saltan cosas... En términos generales me gustó mucho hacerla, era una idea que traía en la cabeza desde hace meses, así qué materializarla es algo qué me gustó hacerlo.

Mientras pintaba a Libertad, mientras pintaba sus ojitos, algo me paso qué no pude evitar llorar... Algo hay en su mirada qué me recuerda tanto mis propias emociones. veo qué poco me ve a los ojos... y eso me asusta, no sé cuál será el último cuando qué pinte con ella, no lo sé, y eso me asusta. Todo eso pensaba mientras pintaba sus ojos, ... mi Libertad.
Como me dijo Benjamín que no tenía mucho que hacer, decidimos trabajar todo el día, y aproveche para comenzar otro óleo, uno muy grande también. Sólo qué esté no es nada etéreo, más bien es denso. Pero también es una imagen qué he traído en la cabeza, es un personaje (qué será él) y Uma debajo... lo veo como en tierra, plantas, rojos, oscuro... Me emocionó ver el dibujo, pues es concretar una idea, materializar una imagen de mi cabeza... y terminarlo será lo mejor. Él, Benjamín, siempre dispuesto, siempre amable, pudimos hacer ese y otro más qué solo fue a manera de ejercicio, con acrílicos para soltar mi mano.
La verdad qué trabajar con él, siempre es muy fácil, la peculiaridad de qué sea actor, nos ayuda a entendernos, en lo qué yo quiero y lo qué el puede mostrarme. Incluso propone ideas que espero poder realizar también...
Esté sábado pasado fue un día de mucho trabajo, terminamos a las 8 de la noche, comenzamos desde las 10 am... sólo paramos a comer... 

Terminé cansadisimo, muy cansado, tanto, qué el domingo prácticamente me la pase ordenando el estudio y limpiando un poco la casa, sin mucho ánimo, para ponerme a dibujar el boceto de la pieza de Tamayo, ... Cuando se fue, ya qué me senté un rato a ver boludeses y series en mi computadora, me puse a garabatear algunos apuntes para el boceto final de la Mandrágora de Tamayo... Todo el domingo me la pase en pijama... me bañé hasta muy tarde, y sólo logré trabajar el fondo de la Mandrágora, después, claro, de el visto bueno de Tamayo.

Fue un fin de semana de mucho trabajo, fructífero y pesado... pero me siento contento. Y hoy, seguiré con mis cursos de Scientology y espero tener la energía suficiente para hacerlo, ... Aun hay  mucho qué aprender, aun hay mucho qué pintar, aun tengo mucho por vivir.