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domingo, 14 de diciembre de 2014

La vorágine de este mes, sólo es soportable con la gente que quiero...

 Hoy se cumplen, 5 meses de la muerte de mi hermana Blanca... y mi sobrina Fabiola, cada mes ha hecho una celebración luctuosa por ella... Esto ha servido para que podamos los hermanos y sobrinos; vernos y compartir... hemos hablado de un mil cosas, nos hemos quejado juntos y hasta algunas verdades nos hemos dicho... Y lo que más me gusta, es que hemos podido hablar sin apasionamientos ni malos entendidos... teniendo siempre en cuenta, que absolutamente, nada es personal y si perfectible. Sin embargo, el sentimiento de tristeza que embarga a todos por los aniversarios luctuosos de mis padres en estos´próximos días, siempre está presente y aun más, las ausencias recientes de mis hermanos. Sé que no es algo fácil de manejar y sé, cuanto dolor aun le causa especialmente a mi sobrina Fabiola.
 Disfruto mucho ver a mis hermanos y mis sobrinos... paso tantas horas al día solo que cuando he tenido esta oportunidad, la aprovecho al máximo. Y en lo posible, trato de ayudar con todos los mal entendidos que se han dado a lo largo de nuestra familia. Mi sobrinos, anhelan una celebración que sólo se vive en la inocencia de la infancia... y mis hermanos, lamentan mucho ver en lo que se ha convertido nuestra vida adulta. Me parece que si lográramos equilibrar esa inocencia con la sabiduría que debería darnos la edad, sin duda, todo sería mucho más fácil y placentero. 

Me doy cuenta que es aun más en este mes que no quiero salir de casa... que me asusta tanta algarabía, saber que cada vez es más peligrosa mi ciudad en estas fechas es aun más el mido que me causa.  Pero ver a mis hermanos y compartir, me da cierta seguridad. Cuando voy a verlos, regreso con dolor de garganta y hasta los oídos me zumban y me parece natural que así sea, si paso tantas horas en silencio y si a caso, conversando con Uma. 
 Hubo una platica donde amablemente me incluyeron, pidiéndome estar con ellos en el rito de navidad que celebran todos... No compartiré eso con ellos. Me parece que siempre me sentiré mucho mejor estando en silencio en casa con mi hija en un día que a mi, sólo me remite al luto que he guardado ya por casi 15 años por mis padres. Si voy con ellos, lamentaré mucho lo que ya no hay, lo que ya no tengo, lo que viví y ya pasó... y no quiero eso. Quiero estar en paz, en casa, con Uma, en silencio, comiendo sándwiches, viendo una película. así... en paz tranquilo... sin prisas de nada.
Hay algo que siempre me emociona de ir a verlos... y es mi sobrino nieto. Es tan inocente, tan pequeñito, tan amoroso conmigo a pesar de que no me ve seguido... siempre tocamos el piano cuando nos vemos y él siempre que me ve, me dice "piano, piano"... adoro a este niño. Jugamos, hacemos caras, bailamos, y me abraza. ¡Ah que lindo son su abrazos!