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domingo, 2 de noviembre de 2014

Blanca y Alejandro, mis hermanos...

 Hace días vi esta foto y fue como patada de mula... Mis hermanos muertos juntos en una foto, me asusta. A veces pienso que en mi família  nos iremos yendo de a dos en dos, con diferencia de un año. Así pasó con mis padres y ahora con ellos... Son, la segunda y el tercero de mis hermanos y sé que había cierta afinidad entre ellos. También sé que mi hermana, cuando  estaban cremado el cuerpo de mi hermano, pensaba en voz alta diciendo que mis padres lo querían tanto a él que se lo habían llevado primero. Nadie podíamos saber que al año siguiente y un mes, ella se iría tras él.  La muerte de mis hermanos me hace pensar en mi generación, en la gente con la que crecí, en el proceso natural de la vida, sin embargo, me asusta. 

Estos días de muertos, cuando era niño me daban cierta curiosidad, decían que los muertos venían a casa a comer, que por eso había que ponerles lo que ellos comían, mi madre sólo ponía veladoras, pan, azúcar, sal y agua. Yo hago lo mismo... y cada vez anexo una veladora más. Trato de que haya color, de que el altar de muertos me recuerde lo maravillosa que es la vía y no la muerte. Las calaveras de azúcar son importantes, es el dulce de la alegría y el color, los matices... Yo no pongo fotos de ellos, me ha dado por hacer retratos, pequeños retratos a manera de apuntes para la ofrenda, pongo las urnas de Libertad y Gilberto y les pongo incienso para ellos. Tengo muchas imágenes de bulto religiosas, si bien, no crecí católico, sé que es algo que se usa en los altares de muertos, será el sincretismo español e indígena que tenemos.   
Hacer eso, es más como honrar su memoria, y mantener vivo su recuerdo en mi. Yo sé que muertos están y muertos seguirán... su cuerpo ya no existe, su energía es la única que debe andar por ahí en algún sitio, en algún cuerpo nuevo... No creo en el cielo y el infierno, y hasta me molesta cuando me dicen que "están ellos cuidándome desde arriba" ¡qué absurdo y qué egoísmo!  pensar que muertos aún están pendientes de uno... La verdad es que sus cuerpos, ya no sufren, sus mentes están en reposo y su energía, está en otro lado... 

Hay una idea que me ronda la cabeza... me pregunto si cuando yo me muera, ¿habrá alguien que me dedique una ofrenda?... No lo sé.