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martes, 29 de mayo de 2012

Tres y dos años.



Es difícil hablar de cosas tan metidas en la piel, esparte de mi mismo, están tan metidas,  que pareciera que es una extremidad más de mi cuerpo y al mismo tiempo es algo invisible que anda ahí, Sin embargo, no puedo dejar de celebrar la vida que se me ha dado. La vida que he tomado y qué pretendo y vivo todos los días, a veces con dolor y otras tantas con alegría, vivo asumiendo mi condición como algo mio y de nadie más.; en soledad.

Por alguna razón qué no alcanzo a comprender del  todo, me cuesta mucho convivir con los demás... No salgo de casa, sólo los miércoles qué voy al grupo y sólo en ese contexto, si veo a algún amigo siempre es  casa. Y no son tantos como quisiera, si a caso, han sido uno o dos. Qué días aquellos en que me gustaba preparar de comer y tener invitados, y reír de estupideces... ¿por qué llegué a esto?... no lo sé. Hay días en que me levanto, enciendo mi computadora, preparo café, como cereal, leo lo qué encuentro, y comienzo a pintar, a veces con nostalgia, miro por la ventana como el mundo pasa... sin mi.

Ahora trabajo sobre los retratos que me ha estado encargando Tamayo,  en los qué tengo pendientes, no avanzo con mi pieza grande, y sólo miro pasar la vía con mis pinceles,  hasta al gimnasio he dejado de ir, y comienzo a sentir los estragos de la falta de ejercicio. Pero bueno, no debo distraerme del punto focal de esta entrada.

Hoy hace tres años murió Gilberto el perro macho qué me acompañó por 7 años, nieto de Libertad y vinculo con mi última relación.Lloré muchísimo por su perdida, por las culpas de quizás, no haber atendido del todo bien su enfermedad. El hecho es qué al morir él, murieron muchas cosas de mi. Y lo extraño. no puedo dejar de ver sus fotos y sentir una añoranza.

Al año siguiente caí enfermo,  muy enfermo, y por una casualidad de la vida este mismo día se me puso en las manos los medicamentos que prolongarían mi existencia, cumplía Gilberto un año de muerto entonces y entonces, no dejaba de sorprenderme las "casualidades" qué esto implicaba. Hace dos años comencé un tratamiento con mucho miedo por los efectos secundarios, pero sin duda ha venido a traer más beneficios que daños. A venido a prolongar mi vida y la calidad de la misma. He tomado muchísimos, tantos qué los empaques los he guardado, para ver que puedo hacer con ellos, algo se me ocurrirá.

Nada de esto habría sucedido sin el apoyo incondicional de mis hermanas, Leticia y Carmen, qué están siempre atentas a mi. También tuve oportunidad de conocer a Lourdes Ramos una medico nutrióloga que además de compartirme sus conocimientos me ofreció su amistad. Y nuevas amistades que cada miércoles comparten conmigo su existencia, 

No entiendo aun por qué tuve qué empezar con el tratamiento justo al año de muerto de Gilberto, quizás no haya ninguna explicación, quizás sí, sólo espero encontrar la respuesta, pero me doy cuenta qué es algo que me obsesiona y da muchas vueltas en mi cabeza. Me empeño en encontrar una razón para ello. Así qué él sábado pasado a manera de recordatorio, me hice una serie de fotos... para ver si ahí encuentro algo y quizás de esas fotos haya una pintura que me muestren lo qué estoy buscando. Por lo pronto, sé que soy un ser privilegiado por tener la vida, por vivir la vida que yo escogí, y por comer de ella. Sé qué dios está dentro de mi, y qué por absurdo que parezca lo veo, cuando miro  los ojos de Libertad y Uma qué siempre, siempre... están junto a mi.