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jueves, 27 de diciembre de 2012

Sobrevolando la frontera.

¿Qué es lo que he aprendido de todo este viaje?..  Creo qué  en principio… mi trabajo gusta mucho más fuera de mi país … o sencillamente lo confirmo… Esta fue mi 6ta exposición individual, fuera y le recibieron bien…  las personas se conectaron a pesar de ser un trabajo  que hablaba de las experiencias de otro y tan sólo mi interpretación… el color… la forma, incluso la composición, fueron motivos de comentarios halagadores qué me hacen ver mi trabajo de una forma qué pocas veces puedo ver. Cuando expongo en México, a veces, no puedo dejar de sentirme a la defensiva, siempre hay una velada desaprobación. Y lo que me es más claro, necesito una exposición más grande al menos dos veces por año... pues el Internet, no me es suficiente... Regreso muy contento de todo lo que encontré, de lo que vi y lo que sentí. Tengo la inquietud de ir a estudiar, de buscar espacios alternativos a mi trabajo, de seguir creciendo. Y puede que eso lo logré ahí, por lo pronto se quedaron dos piezas mías allá... Estoy seguro qué encontraran un cliente para ellas, son buenos cuadros, son buena carta de presentación.  Por cosas como está me siento contento. 
Confrontar mi realidad con San Francisco, ha sido una experiencia aleccionadora  observar los diferentes tonos emocionales que hay, la verdad es qué en general la gente esta feliz, tranquila y es de una amabilidad que al principio abruma, más viniendo de una ciudad como la mía donde todo mundo esta molesto, donde todo mundo está a la defensiva. Una vez que regresaba de Petaluma, observaba a la gente que subía y bajaba, observé al conductor qué siempre cambiaba en alguna ciudad entre Petaluma y San Francisco, son tan amables, que todo el tiempo sonreían, y hablaban aparentemente Ad libitum... pero siempre había un eco qué respondía y sonreía... Hubo una vez qué subió alguien que pagó con puras monedas  supongo que de denominación muy pequeña, porqué se tardo muchísimo en depositarlas en el  alcancía del autobús. Nadie dijo absolutamente nada, nada... En mi ciudad le habrían dicho el Huevo y quién lo puso. A nadie le importó esperar... y todos con respeto sencillamente miraban. El conductor también...  . ¿Será verdad que como dice Eduardo, en México la gente está tan estresada por la falta de dinero que el malestar está a flor de piel? No lo sé, pero para mi, el contraste de la gente de allá era enorme... su buen humor, la amabilidad, las sonrisas, la facilidad con que la gente hablaba en la calle, me impresionó mucho. 
 Los últimos días, sólo caminé y caminé por esta ciudad, tuve una entrevista con un galerista que se interesó por mi trabajo y viaja constantemente a México, quieren ver mis cosas en vivo... y yo espero que así sea. Tengo fe en que así sea. Y por acá en mi ciudad tengo tantas ocas pendientes qué hacer; la información de wikipedia, el contacto con el museo de San Carlos, con el Museo de centro... tengo qué hacer la exposición grande por mis 18 años de trabajo... Anotar mis pendientes para hacerlo y nada más.  Ponerme a trabajar, Ordenar el estudio, comprar el lienzo grande de Francisco... dibujar, ¡ah cómo extraño dibujar!... Encerrarme en casa, sólo con Uma y enloquecer de ideas y pintar y pintar y pintar y nada más qué pintar. Por supuesto qué estoy muy agradecido por este casi un mes qué estuve por allá en San Francisco, y valoro todo lo que me sucedió. Pero necesito estar solo en casa, en silencio, dibujando. Dormir al lado de Uma, la extraño tanto. Mirar por la ventana cuando sale el sol. Tomar una taza de café. Y divagar en la inmensidad de mis pensamientos. Por supuesto ver de nuevo a mis hermanas. y sonreír por todo lo vivido. 
Estoy sobrevolando la frontera entre USA y México. Vengo de Dallas, caía nieve... me siento terriblemente cansado, añoro ver mi ciudad. Y me siento tan agradecido por lo qué he vivido y por lo qué tengo. No cabe la menor duda. Dios me quiere, y lo siento cuando miro el cielo azul, en mi ciudad o desde acá en un avión... aun qué en realidad, casi cae la noche.