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jueves, 27 de octubre de 2011

Rememorando

Ya estoy en México... después de mucho que hice y sentí... estando allá, e costó mucho trabajo escribir, sólo podía hacerlo cuando me transportaba en los trenes, de Queens a Manhattan... así que todo esto que voy a escribir es más o menos extractos de mi "Diario Físico" que desde muy niño, siempre he cargado en mi mochila.1er Día de filmación: Todo fue muy extraño, pensé que me daría pena moverme entre tanta gente, y con una cámara que me seguía, pero no fue así... de verdad que esta ciudad es tan grande y tan cosmopolita que a nadie le importa lo que hagas... John hizo varias tomas camino a este puente, y repetí varias veces la escena, y me sentía entre extraño y divertido, sólo me filmaron a mi. Como siempre para tratar de escapar de lo que me pedían y de la realidad, me puse a pensar en lo importante que es poder ver arte en directo, parado frente a los cuadros, hay tanto que aprender mirando las obras, muchísimo más de lo que puedo aprender leyendo en un libro o escuchando la audio guía que te dan (qué yo no tome) para "entender" la pintura. Poder ver las pinceladas, poder sentir incluso la vibra de lo qué provoco esas pinturas... wow, es una experiencia única. Y mientras caminaba ensimismado en mis pensamientos, pensaba, que siempre que he tenido esté tipo de experiencias han sido solo, si bien me acompaño John a cada uno de los museos de esta semana... él no experimenta la misma emoción o al menos no al mismo grado que yo, sus ojos se posaron en lo más popular, como los Van Gogh que tiene el MOMA... dónde la gente revoloteaba como moscas sobre miel. Lo mismo me sucede cuando visito museos en mi ciudad... la gente va por lo que tiene más publicidad, pero poco ven y sienten de los cuadros que están ahí, y ni contar el frenesí con el que compran posters o postales del museo en las tiendas. En el Museo de Brooklyn vi tanta obra... qué de verdad me sentía como un niño en juguetería, la colección de arte ruso de la época de la revolución, muy propagandista, pero quitando esa carga ideológica podías ver la destreza de esas piezas... como el cuadro de arriba que estúpidamente en mi locura por las imágenes y sensaciones, no tomé el nombre del autor, pero que mirando la pieza, podías sentir como ese cuadro se alzaba sobre todo lo demás. Al menos medía 150 x 100cm, me impresiono la imagen. Esos pensamientos me llegaban ala cabeza, mi vista a los museos en la semana... y mientras caminaba por el puente para llegar hasta el otro lado, recordé también qué en mi visita anterior a New York había sido como un sueño, iba yo en tan malas condiciones emocionales que poca memoria tengo de esa vez... pocos recuerdos claros, y qué esta vez viviría al máximo está experiencia que me estaba regalando la vida. Así que deje qué me filmaran, hice todo lo qué me pidió y sencillamente sonreí ante todo. El aire del río era mucho, un viento frío que calaba los huesos, pero aun con todo y todo,,,, un viento que refrescaba el alma, y qué ahora en esté momento de mi vida, con tanto por lo qué debía sentirme feliz, estaba dispuesto a disfrutar y vivir. Por la noche, caminamos por las calles cercanas a Wall Street, había un campamento-manifestación en contra del gobierno, denunciando el abuso de los recursos naturales del planeta, de la mala economía, el desempleo y de no sé qué tantas cosas más, vi a unos chicos bailando en la calle, haciendo las piruetas, algo muy común aquí, vi como una chica seguramente bailarina de ballet, sencillamente dejo su mochila en el piso, se quito su suéter y se lanzo a la improvisada pista de cartón que los chicos tenían y bailó. Mientras veía todo esto no deje de pensar en lo afortunado que soy por esta oportunidad, por la gente qué me quiere, por todo lo que tengo y soy.

New York, Domingo 16 de octubre de 2011