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miércoles, 2 de noviembre de 2011

La estatua de la Libertad y Christopher street.

En esta ciudad, se te olvida que el mar esta a la vuelta de la esquina, (es una expresión) es tan cosmopolita, que lo pierdes de vista por completo. Pero la experiencia del aroma del mar, es única... escuchar el oleaje, sentir el viento... mirarlo; es como siempre he dicho, mirar los ojos de Dios. Estoy parado frente a la Estatua de la Libertad, en en malecón de Manhattan. y hay una emoción compartida con todos los visitantes, turistas claro, qué se siente en el aire... .Encontré el Ferry que me lleva a Estate Island, sale cada 30 min. Lo tomé sólo para poder ver de frente la escultura monumental que es este Icono nacional. Es increíble para mi estar aquí, tan lejos de mi casa, en medio de todo lo que ha pasado en la filmación, estar aquí, en el mar, mirando de frente esta estatua es una experiencia increíble. Desde que llegué a esta ciudad me propuse a disfrutarla, pues la ultima vez qué estuve aquí, venía en un estado mental tan alterado que tengo pocos recuerdos claros... Sólo recuerdo que camine mucho, mucho y la mayoría de las veces sin rumbo, buscando pasar los días para regresar a casa. No tengo a nada a que ir a el otro lado de la isla. Pero no podía perder esta oportunidad de subirme al Ferry y atravesar el mar, mirar desde lejos la ciudad de Manhattan, la escultura, y estar sobre el mar. Viendo esto, no dejo de pensar en cuanta gente vió con beneplácito por primera vez esta escultura, cómo un símbolo de mejoría en sus vidas... ¿mis abuelos habrán entrado por aquí?... no lo sé, pero siento una emoción enorme de tenerla tan cerca. Prometo que en mi próximo viaje llegaré hasta ella ... no lo puedo aplazar más. Hay una monumento muy interesante que no recuerdo haber visto la vez anterior, un monumento a los inmigrantes que formaron esté país ... ahí están todos, todos representados con miradas expectantes, llenos de esperanza. me gustó mucho. No había podido venir a Christopher Street recuerdo que la vez anterior me había gustado mucho sus librerías y restaurantes y el malecón. Una de las fotos que más me gustaron de ese viaje, fue esa foto que me tomé ahí. Me hacía mucha ilusión regresar, pero está vez a diferencia de aquella, hay un día soleado, con frío, pero soleado... Fue tan lindo ver a tantos perros paseando por acá, qué viéndolos extrañé muchísimo a las mías, qué feliz sería Uma corriendo por acá y Libertad sintiendo el sol. Ví a tantos chicos qué da gusto ver como se perdigan amor... El amor Gil, que tanto mueve al mundo, sus sonrisas, sus miradas. Una pareja desde qué entré al malecón me vió y algo comentaron entre si, qué cuando estaba yo tomando fotos, e intentando tomarme una a mi mismo, uno de ellos se acerco y me preguntó qué si quería él la tomaba por mí. ¡Claro, gracias! -dije yo- y lo hizo... eso tiene esta gente, es amigable, solidaria aun con los extraños. Hubo muchos perros en esta tarde, mucha gente llevaba a sus perros a pasear y se veían felices... eso me hizo sentirme emocionado todo el tiempo. He caminado mucho en este malecón y otras veces tan sólo me detuve a sentir el aire del Río Hudson, a mirar como caía la tarde, como se filtraba la luz entre los arboles, sobre el agua... es una vista que me lleno el alma... Por supuesto que he disfrutado mucho este viaje, está tarde, pero... me habría encantado disfrutarlo en compañía de él, lo extraño Gil... ya le avise que regreso antes.De regreso a Queens, me fijé en el mapa qué había una ruta más corta qué regresar a Grand Central, así qué me encamine a esa estación, antes me metí a cenar en una pizzería, nada elegante, pero tampoco de estilo fast food, era más bien dirigida a los jóvenes que pasean por acá. Pedí una pizza grande, el qué me atendió me aclaro que era una pizza muy grande, y me mostró algo asi como para dos personas, sólo sonreí y le dije qué si, qué estaba bien, qué si no me la terminaba me la llevaría... Tendrás mucha hambre -dijo sonriendo- Me dio mi charola y busque una mesa, me senté y comencé a escribir... cuando amablemente me llevo mi refresco, me dijo; "Bueno, comiendo con calma y escribiendo, seguro la terminas" sólo levante la mirada, di las gracias y sonreí.

Regreso el martes Gil, ya tengo confirmado mi vuelo, ya veré a mis hijas pronto y podré seguir pintando, he dibujado poco acá... tan sólo el retrato a lápiz que le regalé a John, y dos más que he hecho de la sobrina de Javier y de él. Y escribir y escribir y escribir... no he podido darme el tiempo de hacerlo en el "diario electrónico" sólo aquí, contigo en esta libreta qué nunca deja de estar junto a mi.

Ahora que llegué, veré las fotos de hoy, creo que estarán padres pues el sol era radiante,... y trataré de dibujar, algo vendrá a mi cabeza, siempre tengo algo que quiero atrapar.

New York a 23 de octubre de 2011.