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martes, 8 de noviembre de 2011

Reencontrándome con mi estudio.

Dibujé muy poco estando fuera, hay unos apuntes qué hasta qué los mire acá en casa, entendí que eran y de dónde salieron... Los apuntes que hice en mi libreta de cuando se filmaron las escenas de central park... recuerdo qué me decían; - tenemos que ver qué estás dibujando-. -¿qué quieres qué dibuje?- preguntaba. Me cuesta trabajo dibujar algo qué no veo. Recuerdo qué antes no era así... Antes tomaba una hoja, la que fuera y comenzaba a dibujar... ¿me habré viciado? porqué ahora, si no tengo frente a mi algo... no puedo. Así que este árbol es lo qué tenía frente a mi, y comencé a dibujar...
También hice un retrato rápido del chico qué me roba... el ecuatoriano, Y en la tranquilidad de mi recámara en Queens, hice el dibujo de la sobrina de Oliván, uno de él recién levantado y un autorretrato, y garabatos, muchos garabatos de los sitios en los que de vez en vez me senté a descansar.
Entrar a mi estudio-casa, me hizo sentir cierta tranquilidad, mirar mis pinturas, mis pinceles, el cuadro del caballete, revisar el correo, las llamadas en el registro del teléfono, echarle agua a mis plantas, abrir las ventanas y qué entre el aire... mirar los porta retratos, mirar con esperanza donde nos estamos abrazando, esperar la llegada de mis hijas, buscar qué comer. darme un baño de agua caliente e intentar dormir después de tanto tiempo fuera de mi cama, re encontrarme con mi música... .
Desempacar, sacar la ropa sucia, mis pinturas, ... darme cuenta que efectivamente vendí un par de acrílicos que me significaban mucho, uno de Gilberto; "en los ojos de Dios" y "soñando despierto en mi elemento" y pensar que sólo recibí dinero a cambio del amor de esas pinturas... Pero esto del arte es así... yo me desvivo por mis cuadros y al final, recibo dinero qué me da de comer. Y sé que soy un "artista" con mucha suerte.
¿Qué he hecho estos días?... no mucho, dibujar, ordenar, pensar, leer, sacar cuentas de pagos, negarme a salir, dar negativas a las invitaciones, montar una ofrenda de muertos, venerar a mis padres, prender incienso... soñar despierto... Y buscar poner mi mente en blanco para entender el agobio del otro, y qué no me afecte a mi. Porqué amar Gil... siempre es una bendición, un privilegio y a pesar de a veces sentir vergüenza de ello, el amor no debe ser algo que te avergüenze... pero amar... por encima de cualquier cosa por encima de mi... eso, es necedad.

Amar hasta dónde esté dispuesto el otro a recibir, pero nunca jamás sobre mi.